Sueños de café

Ni a ti ni a mí nos interesa, y quizás es por querer crear una semejanza que me niegue lo que codicio saber. Tal vez esté de acuerdo con el catorce de febrero, las flores y las letras en papel. No pretendo agotarme ni intentar no ser feliz, y es que a veces siento el sabor de aquel café idealizado que un día me prometió la vida. Luego todo se despeja y se vuelve sombrío, se pierde el foco y olvida la expectativa de algún tipo de concordancia. Y es que quizás aun no esté listo café y no quiera ni valentía ni coraje, ni perdón ni piedad. Por el temor de verte libre u ocupado me quito ese placer, y es que mientras me sigas matando, yo viviré.

Entradas populares de este blog

Perfecta